Amor capital / Karmele Jaio
—Y ¿cómo se hace eso?
El problema es amar desde la carencia. Si eres capaz de estar sola sin sentirte mal, estás preparada para enamorarte de cualquiera. Amar desde la carencia es lo que te convierte en vulnerable. La carencia marca la diferencia entre amar o disolverse en el amor.
Si no fuera tan difícil.
—Quizá es suficiente con que te guste tu vida.
Las personas a las que no les gusta su vida son las más propensas a enamorarse locamente de alguien. ¿Por qué? Porque esa persona aparece en su vida como una salida de emergencia. Como una oportunidad para iniciar otra vida. Como alguien con quien escapar de una vida que ya no les gusta, que les asfixia. El amor como un salvavidas.
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¿Qué haces?
Dejó de llamarme unos días, y luego, de repente, encontré un mensaje en mi teléfono. ¿Qué hacer? Un mensaje que obviaba el silencio de los últimos días, que pasaba por encima del dolor que había sentido por la falta de comunicación. Eran palabras que se habían desprendido de la música y la calidez de los primeros mensajes, era un mensaje directo. ¿Qué haces? A partir de ahí, esas palabras se convirtieron en su forma de decirme, ya sin citas ni mensajes románticos, que quería acostarse conmigo. Y yo, a pesar de sentir aquellas dos palabras como dos navajazo en el vientre, siempre estaba dispuesta. Mi manera de mostrar mi enfado por su silencio de días era responderle con monosílabos: Aquí. Él respondía también escueto, directo: ¿Nos vemos? Y yo siempre escribía: Sí. Era capaz de suspender una reunión, no acudir a una cita médica, si coincidía con el día y la hora en que él estaba disponible.
Nunca sabía cuándo podía ser, siempre con sus asuntos de la empresa, sus comidas con unos y con otros, sus citas con el notario, con el banco... Nunca era yo quien decidía cuándo y cómo. Yo esperaba.
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Sales y volvemos a ser dos cuerpos. Nos tumbamos boca arriba. Abres tu brazo buscando acogerme. Me meto allí, mi cabeza apoyada en tu hombro. No hay en el mundo mejor lugar para mi cabeza que tu pecho. Esas dos palabras que acabas de pronunciar son ahora mismo un nido hecho para mi cuerpo desnudo.
Te he querido tanto.
Tanto.
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