El amargo don de la belleza / Terenci Moix
Tengo que decidir si es preferible amar sin esperanzas a no amar en absoluto.
p. 123
- ¡Que Dios me proteja contra los recuerdos hermosos! –
exclamó-. ¡No me permitas invocarlos de nuevo! ¿No ves que son los que nos
hacen más daño?
p. 141
[…] suelo explayarme largo y tendido, porque dicen los
sabios que las palabras que se guardan van carcomiendo las entrañas y acaban
por corromperlas.
p. 162
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