Feliz final / Isaac Rosa
La muerte del deseo no es solo perder las ganas de follar, aunque eso sea lo más evidente. El deseo conoce otras manifestaciones, pero en ese tiempo yo no te veía ninguna. Ninguna. No me mirabas, no más de lo que mirabas cualquier objeto dentro de tu campo visual. No me tocabas. Y eso era lo mñas asombroso para mí, lo más hiriente [p. 82]
Nos repetíamos los versos de Salinas: "Yo no necesito tiempo para saber cómo eres: conocerse es el relámpago" [p. 317]
El primer beso, su onda expansiva, excitación y laxitud, el primer beso que siempre es más erótico que todo lo que venga después, la pierda sobre la que se levantará la torre del deseo, ese primer beso que además erea un beso secreto, prohibido. [p. 324]
Nos repetíamos los versos de Salinas: "Yo no necesito tiempo para saber cómo eres: conocerse es el relámpago" [p. 317]
El primer beso, su onda expansiva, excitación y laxitud, el primer beso que siempre es más erótico que todo lo que venga después, la pierda sobre la que se levantará la torre del deseo, ese primer beso que además erea un beso secreto, prohibido. [p. 324]
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