Sunset Park / Paul Auster

No, puede sobrellevar sus decepciones si tiene que hacerlo, ése no es el problema, lo aguantará todo mientras sienta que él está a su lado de manera inequívoca, pero eso es precisamente lo que ya no percibe, y aunque él parece contento de seguir con ella dejándose llevar pos los viejos hábitos, por el reflejo de los afectos de antaño, cada vez está más segura, no, segura quizás sea una palabra demasiado fuerte, cada vez se encuentra más dispuesta a considerar la idea de que ha dejado de quererla. No es que lo haya dicho alguna vez. Es la forma en que la mira ahora, en que la lleva mirando los últimos meses, sin interés manifiesto alguno, los ojos inexpresivos, extraviados, como si el hecho de mirarla a ella no fuera distinto de observar una cuchara o un paño para lavarse, una mota de polvo. Apenas la toca ya cuando están solos, e incluso antes de mudarse a Sunset Park su vida sexual había entrado en apresurada decadencia. Ése es el quid de la cuestión, sin duda el problema empieza y acaba ahí, y se echa la culpa de lo que ha pasado, no puede evitar la certeza de que la responsabilidad recae enteramente sobre sus hombros.

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