Ya sólo habla de amor / Ray Loriga
Le gustaría muchísimo volver a querer como había querido antes, y volver a comportarse de nuevo con divertida ligereza y corrección, y volver a ser tan apreciado como entonces, y tan sensato y entretenido, y aún mejor, pues la gente a la que quiere se merece sin duda su lado bueno, o al menos la devolución puntual de sus paraguas, pero no puede.
Cualquier forma de amor, incluso la más diminuta, le recuerda dolorosamente el amor perdido. Incluso esa forma minúscula de amor que viene a llamarse, con frecuencia y a falta de un nombre más adecuado, amor propio.
Caminar tres calles para devolver un paraguas le destroza el corazón. Tan pequeño ha llegado a ser. La canción más tonta le detiene, y le obliga a regresar a la cama para taparse la cabeza con las mantas.
No es capaz de amar, pero tampoco está dispuesto a olvidar o a ser olvidado. Se agarra de manera grotesca al último beso, como si fuera el último segundo del último día del fin del mundo. ¡ Es tan exagerado en su dolor que causa risa!
Cualquier forma de amor, incluso la más diminuta, le recuerda dolorosamente el amor perdido. Incluso esa forma minúscula de amor que viene a llamarse, con frecuencia y a falta de un nombre más adecuado, amor propio.
Caminar tres calles para devolver un paraguas le destroza el corazón. Tan pequeño ha llegado a ser. La canción más tonta le detiene, y le obliga a regresar a la cama para taparse la cabeza con las mantas.
No es capaz de amar, pero tampoco está dispuesto a olvidar o a ser olvidado. Se agarra de manera grotesca al último beso, como si fuera el último segundo del último día del fin del mundo. ¡ Es tan exagerado en su dolor que causa risa!
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