Amor en tiempos tristes / Hanif Kureishi
Lamparilla nocturna
Sobre su cuerpo sólo puede pintar siluetas imaginarias, como en los primeros días de amor, cuando uno puede proyectar sobre el sujeto amado cualquier sueño o deseo, hasta que la realidad da al traste con ellos y los reorganiza. Sin duda, no saber es hermoso, como si todo lo que uno fuese conociendo restase valor a los placeres de la pura imaginación. La fantasía puede ofrecer más satisfacciones que la realidad.
Ha empezado a pensar que lo que sucede en esa habitación es su única esperanza. Al haber olvidado lo que le gusta del mundo y considerar la existencia como una rutina penosa, ella le recuerda, con cada uno de sus dedos, lo que realmente vale la pena. Tiene la sensación de que durante toda su vida ha ido a la caza del placer sexual. No sabe muy bien porqué, pero debe de haber colegido que era algo altamente deseable. Y ahora que disfruta de él,. no le parece suficiente. Pero ¿qué importa eso? Mientras haya deseo, el corazón late y uno está vivo; desear es ir más allá de uno mismo, hacia el mundo, con cada uno de nuestros dedos.
El relato entero, en la versión original aquí.
Sobre su cuerpo sólo puede pintar siluetas imaginarias, como en los primeros días de amor, cuando uno puede proyectar sobre el sujeto amado cualquier sueño o deseo, hasta que la realidad da al traste con ellos y los reorganiza. Sin duda, no saber es hermoso, como si todo lo que uno fuese conociendo restase valor a los placeres de la pura imaginación. La fantasía puede ofrecer más satisfacciones que la realidad.
Ha empezado a pensar que lo que sucede en esa habitación es su única esperanza. Al haber olvidado lo que le gusta del mundo y considerar la existencia como una rutina penosa, ella le recuerda, con cada uno de sus dedos, lo que realmente vale la pena. Tiene la sensación de que durante toda su vida ha ido a la caza del placer sexual. No sabe muy bien porqué, pero debe de haber colegido que era algo altamente deseable. Y ahora que disfruta de él,. no le parece suficiente. Pero ¿qué importa eso? Mientras haya deseo, el corazón late y uno está vivo; desear es ir más allá de uno mismo, hacia el mundo, con cada uno de nuestros dedos.
El relato entero, en la versión original aquí.
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