Entonces solo queda la vida por delante, vivirla vestidos de sí mismos en vaqueros, jersey y camiseta, salir, entrar, fregar el suelo del baño, recoger esas cosas que se amontonan con perseverancia en la mesa baja del salón libros, tickets, moneditas de céntimo-, y es ahí cuando ya está, cuando la mesa y la vida y ellos mismos se quedan vacíos de toda novedad, de toda huida. p.24 Eloísa se descubre deseando que Marcelo haga algo mal. Que Marcelo sea un hijo de puta. Poder ir a Javi llorando y decirle: lo dejo porque es un hijo de puta. Eloísa se sorprende deseando que Marce-lo se acueste con otra, que le dé un motivo tangible para dejarlo, para lanzarle un jarrón a la cabeza, para enfadarse con él-como está enfadada ahora, un motivo que todo el mundo comprenda. Es difícil legitimar los motivos propios. p.36 No hay nada peor que pasar de la intimidad al protocolo. p.41 Cuarenta y tres minutos más tarde ella, que ha aprendido a ser autónoma pero que nunca será paciente, le escribió por W...
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