El lenguaje perdido de las grúas / David Leavitt
Para él, esas muestras de afecto no significaban nada, su vida estaba llena de palmadas, caricias y besos ocasionales; en cambio, para Phillip acariciar una mejilla con la mano constituía un acto de tal magnitud que los atesoraba y racionaba.
Era un gesto que irradiaba poder y que requería valor.
Estaba convencido de que había gente, como Eliot, para quienes el amor y el sexo llegaban con toda naturalidad, sin tener que hacer nada para conseguirlos, como si se tratara de un fuerte viento que bastara encarar para que lo derribara a uno.
También sabía que él no era una de esas personas. Siempre estaba al acecho de alguna señal, interpretando miradas y tratando de averiguar algo de los sentimientos de los otros en la más trivial de las conversaciones.
Nada era fácil para él y sus esfuerzos no daban resultado.
Era un gesto que irradiaba poder y que requería valor.
Estaba convencido de que había gente, como Eliot, para quienes el amor y el sexo llegaban con toda naturalidad, sin tener que hacer nada para conseguirlos, como si se tratara de un fuerte viento que bastara encarar para que lo derribara a uno.
También sabía que él no era una de esas personas. Siempre estaba al acecho de alguna señal, interpretando miradas y tratando de averiguar algo de los sentimientos de los otros en la más trivial de las conversaciones.
Nada era fácil para él y sus esfuerzos no daban resultado.
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